Esgrafiados, arte en la piel de la arquitectura

Via Laietana, 50 (Foto Marc Beramendi)
En Barcelona encontramos edificios esgrafiados en todos los barrios, una bonita técnica con la que se han decorado más de 1500 fachadas en la ciudad.
Qué es el esgrafiado y su historia
El esgrafiado es una técnica que consiste básicamente en grabar una superficie para realizar dibujos en ella con un garfio o navaja. En la arquitectura se usa a modo de decoración, principalmente en fachadas, aunque también se encuentran muchos ejemplos de interior. Se trata de un trabajo artesanal y de producción artística que reproduce formas geométricas, filigranas y figuras de todo tipo.
Su origen puede remontarse hasta el arte rupestre. Este tipo de trabajos aparecen simultáneamente en lugares muy distantes, lo que hace difícil determinar la existencia de un único origen. En este caso, se considera que son el comercio y las conexiones artísticas con el renacimiento italiano, del siglo XVII, los que traerían los esgrafiados modernos a Barcelona.
La moda se extendió durante dos periodos diferenciados. El primero se inicia durante el barroco y se extiende desde la segunda mitad de siglo XVIII hasta el primer cuarto del siglo XIX aproximadamente. El segundo periodo se inicia con el Modernismo, la industrialización y el auge de la burguesía Catalana, desde finales del siglo XIX hasta los años 30 del siglo XX, más o menos.
La técnica del esgrafiado
Plaça Comercial, 1 (Foto Lluís Duran - Barcelona esgrafiada)
Esta técnica de estucado que hay tras estas fachadas esgrafiadas consta de 3 fases básicamente:
1. Revestimiento del muro
Se realiza un primer revestimiento del muro como en cualquier otra obra, para tapar las irregularidades de la pared (del ladrillo o el cemento). En este primer revestimiento se incluyen algunos aditivos (arcillas, carbón, u otros materiales oscuros) para que obtener el color de la capa de fondo.
2. Revoco de la pared, una segunda capa
Se realiza un segundo revestimiento de un material parecido, normalmente con más cal, y otros materiales (como el polvo de mármol) que le confieren un tono más claro. También pueden usarse pigmentos de color.
Esta capa será eliminada parcialmente de algunas zonas, para que aparezca la inferior y así conseguir el contraste entre las dos.
3. Realización de los dibujos
El traspaso de los dibujos se realiza con la pared todavía fresca. Se suelen utilizar plantillas de cartón para traspasar el dibujo a esta última capa, rascándola o grabándola, y se procede a retirarla de las zonas deseadas antes de que empiece a endurecerse.
Los motivos: dibujos, oficios y mitología
Muchos esgrafiados consisten en formas repetitivas, como una textura o un tapiz que cubre la fachada. Otros son relojes de sol o figuras decorativas como jarrones, cortinajes, cintas, cordones y borlas.
Entre ellos también se mezclan niños y ángeles rodeados de nubes, dioses griegos y músicos.
El mito de Ícaro en un reloj de sol
En el Carrer d’en Carabassa, 7 se puede encontrar un reloj de sol, sobre el que aparece un hombre con alas. En una mano sostiene un reloj de arena y tras él se puede ver una guadaña.
Carrer Carabassa, 7 (Foto Lluís Duran - Barcelona esgrafiada)
El mito de Ícaro cuenta que su padre, Dédalo, era un gran inventor. El rey Minos le encargó la construcción del laberinto de Creta (donde vivía el Minotauro) y los encerró a él y a su hijo para que no contaran a nadie los secretos que escondía.
Para huir de allí, Dédalo construyó unas alas con plumas de pájaros pegadas con cera. Advirtió a su hijo que no volara demasiado alto, pues el calor del sol podría derretir la cera y las inutilizaría, provocando su caída.
Ícaro no le hizo caso, no tuvo cuidado y se acercó demasiado al sol, perdió sus alas y cayó perdiendo la vida.
En el reloj de sol, encontramos un hombre con alas que podría representar a Dédalo, el inventor, por la relación del mito de Ícaro con el sol. La guadaña y el reloj de arena simbolizan el inexorable paso del tiempo. Fue realizado en 1775 y restaurado en 2004.
Niños sobre pedestales y una cornucopia
Detrás de la rambla, en el Carrer d’en Roca, 25 podemos ver unos niños sobre unos pedestales como si de pequeñas estatuas se tratara. Uno de ellos sujeta un cuerno rebosante de frutas: es una cornucopia o cuerno de la abundancia.
Carrer d'en Roca, 25 (Foto Marc Beramendi)
Se cuenta que Zeus, cuando era bebé, fue amamantado por la cabra Amaltea. A la cabra se le rompió un cuerno por accidente, y Zeus para agradecerle su crianza, le confirió a ese cuerno el don de la fertilidad. Así creó la cornucopia que proporcionaba frutas en abundancia o todo aquello que su poseedor deseara.
Restauración y conservación
Algunos de estos trabajos fueron hechos cerca de 250 años atrás, y aunque se trata de una técnica bastante resistente, el clima o incluso el simple paso del tiempo, los estropean.
Estucar es un oficio relacionado con la construcción, antiguamente transmitido de padres a hijos que heredaban no solo el conocimiento, sino las herramientas y los secretos del taller. Así nacen sagas familiares que conseguían mérito y renombre.
Parecía que el oficio iba a perderse, pero llegó la restauración para salvarlo. Si bien en las escuelas de albañilería el esgrafiado tiene escasa presencia, en el mundo de la restauración requiere de cierta especialización.
En varias ocasiones, entre 1999 y 2004, el Ayuntamiento de Barcelona promocionó la restauración y recuperación de estas obras. A través del programa Raphael para la recuperación de esgrafiados barrocos en Ciutat Vella y moderistas en l'Eixample (dirigido por Joan Casadevall i Serra), se buscaron protocolos de actuación que priorizaran la limpieza de los esgrafiados y la recuperación de los cromatismos y las texturas originales.
Referencias:
Barcelona Esgrafiada - Lluís Duran, Daniel Pifarré, Joan Casadevall i Serra
ISBN – 978-84-9156-544-4
